Suena una nota de piano y tienes dos segundos para responder en el teclado. Si fallas, la misma nota vuelve y el Diapasón dice su nombre. La idea fue propuesta en el foro por Eric; es un experimento, y todavía no sabemos si ayuda.
Revisa el volumen. El altavoz del móvil pierde los graves; con auriculares, mejor.
Abre el juego en la app, con respuesta en cada nota. Sin registro hasta el nivel 4.
Este modo fue propuesto en el foro por Eric. Su razonamiento: quien tiene oído absoluto parece guardar una memoria del sonido de cada una de las doce notas, y por eso nombra al momento, sin calcular a partir de otra nota. Si es así, quizá esa memoria se pueda formar obligando a responder de inmediato y corrigiendo el fallo en el mismo instante, con el nombre dicho en voz alta.
Es una hipótesis de un miembro de la comunidad, no un método; esta página existe para ponerla a prueba.
Pulsa Empezar. Suena una nota de piano grabado, sorteada entre las doce, en tres octavas. Tienes dos segundos para tocar la tecla; si la barra de tiempo se agota, cuenta como fallo.
Acierto: la tecla se ilumina con su nombre y la siguiente nota llega en medio segundo.
Fallo o sin respuesta: sin segundo intento. La misma nota vuelve a sonar y el Diapasón dice su nombre.
Veinte rondas, alrededor de minuto y medio. Al final: aciertos, fallos, rondas sin respuesta, tu racha más larga y tu tiempo mediano.
Dos segundos no alcanzan para comparar la nota con otra que recuerdas, cantar una escala por dentro o contar intervalos: los caminos del oído relativo. El número es una elección, no una medida: cada ronda registra el tiempo de respuesta, y esos datos dirán si dos segundos es la cifra adecuada.
La segunda oportunidad queda fuera por el mismo motivo. Un nuevo intento invita a descartar opciones, y descartar es calcular. En su lugar llega la corrección: sonido y nombre juntos, una vez, en el momento del fallo.
Mide cuántas notas nombraste dentro del plazo en una sesión, y con qué rapidez. No es un test de oído absoluto: para eso está el test de oído absoluto, sin reloj y sin corrección por el camino. Tampoco demuestra aprendizaje: una sola sesión no compara nada con nada. Y un resultado bajo al principio es lo esperado: adivinando, la probabilidad es de una entre doce por nota.
No lo sabemos. Es un experimento a partir de la idea de un miembro del foro, y ningún resultado de esta página demuestra que funcione ni que no funcione. Si lo usas unos días, cuéntanos en el foro qué notaste, también si no notaste nada.
Sí: el selector ♯/♭ encima del teclado cambia los nombres, y la elección se guarda. El bemol es el valor por defecto porque así nombra el teclado de la app las teclas negras. Re♭ y Do♯ son la misma tecla; el Diapasón dice el nombre del lado que elegiste.
Para que la corrección tenga peso. Si hablara en cada acierto, la voz se volvería ruido de fondo y se perdería el ritmo de las rondas.
Aquí no hay niveles: son las doce notas desde la primera ronda, y solo se corrige el fallo. El Oído Clásico empieza con Do y Sol, añade una nota por nivel a lo largo de 44 niveles y responde en cada nota.
Al principio, sí. El tiempo agotado cuenta como fallo, pero también activa la corrección: la nota vuelve con su nombre. Es la parte en la que apuesta la idea.